viernes, 28 de junio de 2013

La lucha

No soy el tipo de persona que confía ciegamente en que manifestarse pacíficamente vaya a solucionar nuestros problemas a corto, medio o incluso a largo plazo. Sin embargo, creo comprender el fundamento de la protesta como medio de presión que, unido a acciones en otros ámbitos, como las demandas judiciales, constituyen una estrategia completa de acción contra los ladrones de los banqueros y sus cómplices políticos.

En esta circunstancia, he salido a la calle en varias ocasiones en las últimas semanas, y megáfono o micrófono en mano, he tratado de ayudar a que la protesta tome consistencia y fuerza. Ya se sabe que en este sistema, la importancia de la masa de manifestantes no importa mucho, pues los políticos viven en un mundo paralelo y consideran que no tienen por qué responder a las demandas de la ciudadanía en ningún caso. Aun así, nosotros hemos ido, y seguiremos marchando, cada jueves desde la sede de ADICAE en el pasaje de la Marquesina (calle General Ruiz 2), hasta la plaza Fuente Dorada, recorriendo lo que denominamos como el tour de la corruptela financiera: Caja Cuero en plaza Zorrilla, Bankia y Bankinter en calle María de Molina, Banco Pastor en calle Constitución, y finalmente Fuente Dorada. Nos hacemos oír por la calle Miguel Íscar o por la calle Santiago, recibiendo, en la mayoría de los casos, un apoyo sincero de los ciudadanos que pasan por allí.

Somos un grupo no excesivamente numeroso, pero armados de silbatos y bocinas resultamos muy ruidosos. La inmensa mayoría, abuelos y jubilados, que son los grandes afectados de esta estafa. Esperamos que se unan sus hijos y sus nietos, y aprendan del ánimo y la fuerza luchadora que desprenden. Son todo un ejemplo.


El sábado pasado realizamos una manifestación más numerosa (a nivel regional). Partimos de la Plaza Mayor y llegamos a la Delegación del Gobierno. Lo que más se puede reseñar de estas manifestaciones es el ambientes cabreo e incluso de ira que se palpa. La gente está, lógicamente, muy enfadada, y como yo les digo cada día, de una negra u otra, nos vamos a salir. La nuestra y vamos a recuperar nuestro dinero y a hacer justicia. Sin embargo, necesitamos más apoyo, necesitamos más gente. Así que desde aquí hago un llamamiento para que todos los que podáis os unáis a nosotros en la lucha. No os decepcionará el ambiente. El jueves que viene volveremos a la carga.

De momento, en las sucursales por las que pasamos, ya nos tienen tanto miedo que bajan las persianas para no vernos. Poco a poco, el miedo les atenazará aun más. Eso lo prometemos.

Como despedida, desear que todos los estafadores acaben considerando que un escrache pacífico es una bendición comparado con lo que deberían sufrir, y que sus inmundos huesos reposen en el infierno.

Hasta la próxima.