lunes, 10 de junio de 2013

ADICAE - Capítulo I

La Asociación de Usuarios de Bancos Cajas y Seguros, conocida como ADICAE, es un punto de encuentro y una visita obligada para los estafados. Es importante buscar un lugar en el que encontrar a gente que está en tu misma situación, y ver cómo se pueden aunar esfuerzos para salir de ella.

Yo comencé mi jornada a las 11 de la mañana con una visita a mi amigo Alfonso Pérez, que con sus conocimientos de fotografía e informática me va a ayudar a gestionar el blog. Lo primero, un agradecimiento para él.

Pronto, partí camino de ADICAE, que se encuentra en el Pasaje de la Marquesina, una galería con locales comerciales y negocios varios a la que se puede acceder desde la Calle Dos de Mayo, justo en su nacimiento en la Plaza del Caño Argales, o desde la Calle General Ruíz. Caminamos hasta una plazoleta central con un pequeño edificio en medio, y en uno de los laterales nos encontramos rápidamente con la oficina.
Entradas y oficina de ADICAE

Llegué más o menos a las 11:45, y me encontré la oficina llena, con la curiosidad de que yo, con mis tiernos 26 años era la persona más joven del lugar. Mi mirada no encontraba más que pensionistas que esperaban para acudir a una reunión informativa que empezaba a las 12:00. Recomiendo la asistencia, pues de una manera clara, rápida y concisa pude hacerme a la idea de cómo se había urdido el plan de saqueo de nuestros ahorros, y de las opciones que tenía para protestar y luchar.

Mis deseos de venganza siguen tan patentes como el primer día. Me cuesta pasar por delante de una sucursal bancaria y no ponerme a gritar a los usuarios que saquen sus ahorros de ese nido de víboras. Pero mi actitud no era la que observé mayoritariamente en la reunión: caras largas, desesperanza y resignación; más de una veintena de hombres y mujeres en edad de jubilación que escuchaban como el amable personal de ADICAE les explicaba que les habían robado y que aun así no iban a parar de esquilmarles.

Paso a resumir lo mejor que pueda las ideas principales de la explicación que se nos dio en la oficina de ADICAE:

Todo comienza en 2011, cuando se detecta el problema y se plantean las primeras denuncias a más de 50 entidades en España. Se busca una negociación y mediación para que se pueda devolver el dinero íntegro a los preferentistas e inversores en subordinadas. Tan sólo Caixa Barcelona acepta un acuerdo, y convierten estos productos híbridos en dinero para los inversores estafados.

En el grupo de los que no aceptan acuerdos están las que a día de hoy han sido nacionalizadas o van camino de serlo: Bankia, Caixa Nova Galicia, Bancaja, Caja España-Caja Duero, etc. Sin embargo, para poder acceder a un rescate, es decir, para que sus errores los paguemos todos con dinero público mientras los mamones de sus directivos se jubilan por todo lo alto, tienen que cumplir una serie de requisitos. El fundamental es el impuesto por la UE y secundado por los calzonazos de PP y PSOE en España, que consiste en transformar las participaciones preferentes y las obligaciones de deuda subordinada en acciones de los bancos. Hay que tener en cuenta que esos bancos antes eran cajas de ahorros, es decir, que no tenían la estructura adecuada para comportarse como un banco; por ello, el resultado es que ni Dios da un duro por ellas en el mercado bursátil, dejando las acciones que nos van a endilgar sin preguntarnos con el mismo valor que el papel de fumar.


En el caso concreto de Bankia, como pudimos ver en los medios, esos bonos convertibles que forman el cuerpo de la estafa bancaria fueron transformados sin más en acciones, perdiendo casi todo su valor y dejando con un par de narices, y una mano delante y otra detrás a miles de ahorradores honestos. En el caso de Caja España y Caja Duero, se convierten en primer lugar en unos Bonos Convertibles Contingentes, conocidos en este mundillo de alimañas e hijos de mala madre como CoCos. Estos bichos vienen a ser nuestras participaciones preferentes y obligaciones subordinadas que seguirán dando rentabilidad en caso de que el banco vaya bien (permitidme que me ría), pero que en 2015 se convertirán irremediablemente en acciones.

La cuestión es si el banco CEISS, fusionado de Caja España y Caja Duero, podría fusionarse o ser adquirido por UNICAJA. Pero esto está aun por ver, y será tema que hablaremos otro día.


Todo este proceso de conversión de los bonos en acciones estaba planeado y determinado desde Junio de 2012, pero no se nos dijo a los ahorradores, que parecemos ser el último mono en toda esta maquinaria que se aprovecha de nuestro dinero.

Si a UNICAJA no le convence lo de la adquisición o fusión, será el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, es decir, ladrones también, pero esta vez del Gobierno de España) quien se haga cargo de la entidad, nacionalizándola. En ese caso, lo más probable es que del dinero que teníamos, nos roben de nuevo entre el 40% y el 80% dependiendo de si son subordinadas o preferentes. Una fiesta, vamos.

¿Qué hace ADICAE?

Lo primero, y en lo que insisten bastante, es en la presión y la reivindicación, con medidas en la calle, en las sucursales y en los consejos de "bonistas" (accionistas cutres). Esas medidas, al menos las más visibles, son las manifestaciones que empiezan cada jueves a las 11 de la mañana en la sede de ADICAE, y que circulan por las cajas afectadas, provocando el colapso con medidas variadas como la petición de hojas de reclamaciones. Me permito pediros que, aunque no seáis afectados por la estafa, acudáis en la medida de lo posible a estas convocatorias. Cuantos más seamos, mejor.

La otra medida fundamental es la judicial: demanda colectiva buscando la nulidad de los contratos de preferentes y subordinadas por tratarse de material financiero para expertos, no para el ciudadano corriente que no tiene ni idea de los timos del capitalismo.

Esta medida es la cara: hay que afiliarse en ADICAE (entre pitos y flautas, 66 € el primer año), y luego contar con el tasazo criminal de Gallardón, que supone 300€ más el 0,1 de la cantidad que se reclama. Después, hay que pagar abogado y procurador, que son los costes fundamentales del juicio. Ese coste depende de la cantidad de demandantes, pero está entre 100 y 600 euros dependiendo de la cantidad que nos han estafado (máximo de 100000€).

Un detalle importante: se está haciendo una campaña mediática para convencer a la gente que no denuncie, diciendo que esos contratos tienen una caducidad y que no podría denunciarse el hecho porque ha prescrito, más o menos. Es mentira: si se denuncia la nulidad del contrato es algo que no prescribe nunca.

Para más cuestiones, es mejor ponerse en contacto con ADICAE o verlo en su WEB.

Por hoy es suficiente, voy a ponerme a estudiar en profundidad la letra pequeña del contrato de subordinadas que tengo sobre la mesa y mañana cuento más.

Espero que os animéis a compartir y a participar en las actividades reivindicativas. Informaré de todo lo que me sea posible.

Como despedida, un simple deseo: que cada uno de los responsables de esta estafa se pudra en una húmeda y desaliñada celda por el resto de sus miserables vidas, esperando con anhelo que la muerte venga a llevarles.

Hasta la próxima.