jueves, 1 de agosto de 2013

Tiempo al tiempo

Enraizado en el sillón. Así es como está Rajoy tras la comparecencia de hoy. La mejor definición de la misma la ha hecho Rosa Díez, de UPyD: comparecencia vergonzosa. Se ha demostrado que el presidente del gobierno mantenía relación con una persona que tenía 22 millones de euros en Suiza (es decir, cuanto menos opacos). Ha quedado claro con ese SMS famoso del "sé fuerte, Luis". Por mucho que desmienta en la tribuna del congreso todas las informaciones que se han hecho públicas; por mucho que la financiación ilegal de un partido no sea delito; por mucho que Rajoy aparezca como receptor de tanto dinero negro mientras era ministro; a pesar de todo eso, Rajoy no ha conseguido convencer más allá de aquellos a los que tiene convencidos por militar disciplina de partido.
Hoy ha quedado claro que el presidente Rajoy ha permitido que todas estas cosas ocurran en su partido. ¡Qué estará permitiendo en el gobierno de España! Eso sí, no les podemos criticar, porque si nos metemos con ellos, entorpecemos la "recuperación económica". Todavía estoy por ver tal recuperación: 6000000 de parados; dinero ofrecido a la banca para arreglar sus desmanes que ya se ha dado por perdido; recortes en sanidad, educación, servicios sociales, dependencia, pensiones, etc.; abusos y estafas de la banca (como preferentes y subordinadas o cláusulas suelo). Toda una recuperación, pero de los peces gordos, no de la mayoría de la población.
Este país está gobernado por los lacayos de una oligarquía ladrona y estafadora, y Rajoy es el principal valedor de esa casta de delincuentes que están esquilmando a la población. Sólo por eso, debería dimitir, pero además, está quedando demostrado que mantenía una relación cercana con algunos de esos delincuentes. Por lo tanto, no encuentro ninguna razón para que este señor esté al cargo del gobierno del país.
De todas formas, es cuestión de tiempo: hace poco decía que Bárcenas era una persona respetable y honrada, y hoy es un delincuente que le engañó; hace poco decía que nadie podría demostrar que Bárcenas no era inocente, y ahora le da por perdido; hace poco se negaba a decir su nombre, y hoy lo ha dicho dieciseis veces; hoy ha dicho que no va a dimitir, así que es cuestión de tiempo que lo haga.
Ya se sabe, Rajoy acaba haciendo lo contrario de lo que dice, esperemos que siga siendo así.