martes, 30 de julio de 2013

Urge participar

Somos confiados, quizás por naturaleza. Evidentemente, no somos tontos, pero está claro que cuando encontramos a alguien en quien confiar, lo hacemos sin preocuparnos. Eso es lo que le ha ocurrido a mucha gente, principalmente personas mayores, en el asunto de las preferentes y las subordinadas.
Sin embargo, ahora muchos han ido al otro extremo, es decir, a no confiar en nadie. Al menos, en lo relativo al dinero. Y claro, hay que contar con que tampoco hay muchas opciones. Hoy lo comentábamos en ADICAE: ¿qué alternativas a la banca tradicional hay? Yo he acabado llevando todo el dinero al Banco Santander, pero claro, no es una elección ética. Sin embargo, ¿qué hacer? Incluso de la llamada banca ética surgen malas referencias si sabes buscar profundamente.
Ahí es donde entra el problema de la elección. No tenemos alternativas, a no ser que saquemos el dinero y lo dejemos debajo del colchón. Sin embargo, esto no es seguro, además del problema que surge por la obligación de tener una cuenta corriente casi para todo. ¿Dónde le domicilian la pensión a mi madre? ¿Cómo pago los impuestos? Al final, un banco es necesario, pero no hay ninguno que esté libre de culpa, ni siquiera libre de sospecha.
Urge plantear un cambio. Están creciendo proyectos de cooperativa de banca, pero aun no hay datos suficientes para confiar en ello (seguiremos la pista a FIARE, por ejemplo). Por esta necesidad de cambio se hace tan urgente un cambio de comportamiento por parte de la ciudadanía, ya que no podemos esperar que la banca o los políticos cambien. Se hace necesario un nivel más alto de participación en asociaciones, porque la sociedad civil es el camino más directo a una democracia más participativa y equitativa.
Para aquellos que no piensan cambiar, como banqueros y políticos, les dedico el sentimiento de desprecio más profundo que se pueda imaginar, esperando que sufran por sus actos, que lo pierdan todo, absolutamente todo.